miércoles, 20 de octubre de 2010

HISTORIA DE PARTO: Julia Creando Vida

Un mágico encuentro con Felipe, Julia y el pequeño Tashi hace un tiempo atrás nos permite disfrutar de esta mágica e inspiradora historia de cómo Tashi vino al mundo! aquí va la traducción libre que realice del enriquecido relato de Julia que me envió Felipe:
Queridos Todos,

Estamos extasiados al anunciar el nacimiento de nuestro hermoso bebé, Tashi Tsering (Larga Vida Auspiciosa). Tashi nació en el agua, en la casa de nuestra matrona angel, en Chile a las 5:26 del Viernes 24 de Abril. Estamos en una explosión de amor y gratitud!

Como la experiencia está aun muy fresca en mi, quise escribir la historia de este cambio de vida, de la experiencia del universo expandido, mente y cuerpo totalmente flotante...mientras las hormonas del parto están aun potentes! Bueno, aquí está...

Supe desde el inicio del embarazo que quería un parto natural. Esto se fue amplificando cuando supe que daría a luz en Chile, ya que a Felipe le habían rechazado su visa para entrar al Reino Unido. Chile tiene uno de los más altos índices de cesáreas en el mundo, y por lo tanto quise hacer todo lo posible para dar a luz sin intervención.

Desde la casa de mi madre en Barnet, googlie “Parto natural en Chile”. Como lo quiso el destino, encontré a una maravillosa mujer: Jill, una matrona norteamericana, en el foro de un sitio web chileno.

A mi llegada a Chile la buscamos con la esperanza de convencerla de asistir nuestro nacimiento. Cuando nos conocimos, su historia de vida, su experiencia como matrona, el amor absoluto puesto en su trabajo y a las cientos de madres que había ayudado a parir, superó totalmente todas mis expectativas.

Jill no ejercía como matrona en Chile, pero cuando nuestros caminos se cruzaron, sentía cómo si fuese a ser. Ella decidió hacer una pausa en su jubilación y ayudarnos. Su marido, Carlos, es otro Ser hermoso, y nuevamente con inmensa suerte, un jubilado pediatra y neo-natologo. Él estuvo de acuerdo en ayudarnos también, y así nuestro caminar juntos hacia el más profundo misterio de todo, comenzó.

Mi embarazo fue maravilloso. Gané un nuevo amor y el respeto por mi cuerpo, maravillada de cómo fuimos creciendo.

Leí y leí todo lo que pude sobre parto natural. Parece que es un hilo común entre los nacimientos de hospital que a menudo son más lentos, se detienen, o son inducidos, una intervención lleva a la otra, y a la madre se le niega la libertad y la autonomía para parir naturalmente. La mayoría de las historias de parto que he escuchado aquí en Chile dieron lugar a una cesárea por “razones médicas”. Empecé a prepararme psicológicamente para dar a luz sin hospitalización. Se hizo patente que era imprescindible cultivar una alegre anticipación al parto, en lugar del miedo, que se ha convertido en algo normal en muchas mujeres, debido a la medicalización de lo que es el más antiguo y natural proceso de la humanidad.

Cuando consideraba el miedo de dar a luz, lo que más temía era terminar en una clínica donde no hablaran mi idioma y no poder expresar mi deseo de un parto sin medicación.

La experiencia de mi partera, el amor y el cuidado jugaron un rol fundamental para perderle el temor a un parto natural, así como también el apoyo incondicional de mi madre y su total confianza en mis decisiones.

Una nueva amiga y futura madre, conoció a Jill (mi Matrona) en el mismo sitio web que yo, pero su familia tenía mucho miedo de un parto fuera de un hospital. Esto la hizo sentir sin confianza, con miedo y desprotegida, cuestionándose si realmente podría tener un parto natural en casa.

Voy a estar eternamente agradecida por el apoyo y el aliento de estas maravillosas mujeres que me permitió dar a luz a Tashi en la forma en que yo quería, confiando en lo que mi cuerpo fue diseñado para hacer. Felipe, mi esposo, fue inquebrantable en su apoyo y fe en un parto natural, por lo que caminamos juntos hacia delante con mucha emoción.

Como la fecha se iba acercando, estuve cada vez más entusiasmada por conocer a nuestro pequeño niño. Esperar por dar a luz , para una madre primeriza, es un sentimiento indescriptible. Realmente no tenía idea de lo que estaba esperando, no importa el número de libros o películas de natalidad había leído y visto. Tu esperas en un limbo dónde el universo cambia, y la vida cambia más allá de tu imaginación.

Miré a mi mamá muchas veces, a sabiendas de que ella conocía y había experimentado lo que yo estaba a punto de vivir, pero que aún no había experimentado. Ahora, ya como madre miro a mi amiga embarazada de 8 meses y me maravillo al saber lo que está a punto de descubrir. Guau! que profundo y misterioso rito de paso está por venir.

La sensación de que la parte más empinada de la montaña , está aún por venir está todavía muy presente, pero siempre estuve muy emocionada y casi sin temor por el proceso (pero no completamente, si soy totalmente honesta!). Después de un examen de 41 semanas, me decepcioné al escuchar que Tashi estaba todavía alto, y aún no ejercía ninguna presión sobre el cuello del útero. Él estaba colocado en posición posterior, de manera que me dijeron que me preparara para una labor especialmente difícil, cuando la cabeza del bebé ejerce una gran presión sobre la columna vertebral. Este tipo de trabajo de parto se sabe que es largo, doloroso y a menudo las madres primerizas deben ser transportadas a un hospital ya que el progreso es lento y su energía va decayendo. Me sentí nerviosa, pero continué con esperanza y pensando positivamente que el parto podría ser muy tranquilo.

Empecé a tratar de inducir naturalmente mi parto, caminando, usando salvia blanca en mi barriga, y presionando diversos puntos de acupresión. A los 9 días de retraso vino un amigo nuestro de visita, junto a 3 mujeres que yo no conocía. Su intención era que pudiéramos reunirnos, sentarnos en un círculo, y realizar una ceremonia para alentar y dar la bienvenida a Tashi en este mundo. Todos hablamos profundamente sobre el nacimiento, la vida, las relaciones. Mi mamá y yo llorábamos de emoción. Bebimos Chicha (una dulce bebida de uva sin fermentar, típica chilena) para celebrar la inminente llegada de Tashi.

El día siguiente comenzó como todos los demás, con mi madre impacientemente haciendo su pregunta favorita del día: "no sientes nada?". Había tenido algunos signos menores, pero muy breve: "No, no realmente" le respondí, preguntándome si iba a tener que beber algún tipo de aceite para evacuar mis intestinos con la esperanza de que Tashi podría tener la tentación de unirse.

El día pasó con algunas contracciones, y una fuerte sensación de que el parto se aproximaba. Jill y Carlos llegaron en una visita inesperada, Jill preguntó casualmente si había estado prestando atención a las contracciones, ¿Cuánto tiempo duraban y cuán cerca estaban una de la otra?. Yo respondí, “no realmente, estas han sido muy leves”. Ella dijo: "Cariño, te encuentras en las primeras etapas del trabajo de parto, ya puedo verlo” ¿En serio? exclamé, con hormigueos de emoción. "Sí, estás brillando con el aura de una madre en labor de parto, siempre puedo detectarlo”

WAHEY! Está sucediendo. Estábamos aliviados y emocionados. Esa tarde Felipe experimentó su primer juego de Scrabble y yo continué teniendo contracciones suaves. Justo antes de las 10 decidimos irnos a la cama.. Cuando iba caminando hacia el dormitorio, BAM! Una de las contracciones fuerte llegó. Bajé las escaleras y le dije a Felipe que no creía que fuéramos a dormir. Un minuto después, otra, y otra. Me senté en el baño respirando a través de ellas. Llamamos a Jill. Ella estaba lista y esperando. Decidimos despertar a mamá e irnos donde Jill, antes que sintiera que el viaje sería demasiado. La intensidad de las sensaciones fue en aumento rápidamente, con apenas un minuto para descansar en el medio. Con mis manos y rodillas en el respaldo del auto respiraba, con los ojos cerrados, aún emocionada de que finalmente estaba sucediendo. Después de una surrealista parada en la carretera por unos instantes, llegamos. Estaba desesperada por sentarme en el baño y ayudar el proceso. Permanecí en el baño de Jill, mientras todos se preparaban y alistaban la piscina para el parto.

Las cosas fueron sucediendo rápidamente, lo que fue un alivio. Jill me revisó, asombrada de encontrar que estaba con 6 cm de dilatación. Una o dos horas más tarde me encontraba en una cálida piscina inflable para dar a luz.

Con el fin de experimentar profundamente las sensaciones que estaba viviendo, hice un montón de ruido de todos los tonos y volúmenes. Jill me había comentado que así como una mujer vive su vida, así ella da a luz. Vaya, pensé. Soy una mujer intensa... Esto era incomparable a cualquier cosa que hubiese experimentado. Estaba muy sorprendida. Manejar cada contracción, tan cerca una de la otra , fue abrumador, y me encontré llorando en numerosas ocasiones, preguntándome cómo lo iba a poder hacer

No hubo descanso entre las contracciones y el dolor de espalda se hizo bastante insoportable. Mi mente se preguntaba a menudo qué pasaría si yo no pudiera lograr el nacimiento en casa, sin embargo, el pensamiento de ir a algún otro lugar era incluso peor, por lo que me confirmaba a mi misma que daría a luz ahí mismo y en ninguna otra parte.

A las 2:30 am, la naturaleza de las sensaciones cambió. Creía que la sensación de pujar sería una sensación alegre, y que el progreso sería rápido. Había visto fotos de las madres con partos orgásmicos y de mujeres charlando y riendo juntas durante su trabajo de parto. Pensé, oh sí, esta será mi experiencia! Sin embargo, mi trabajo me requirió gran esfuerzo físico y un dominio de mi mente y mi cuerpo de una manera que nunca había imaginado posible.

Tashi comenzó su descenso lentamente. El hueso púbico fue el principal obstáculo. Felipe habia entrado conmigo en la piscina de parto, como Jill lo había hecho, mientras que mi madre me daba cucharadas de una dulce infusión, susurrándome maravillosas palabras de aliento.

Continué mi trabajo, inmersa en mi propio mundo, mientras a mi alrededor, todos me brindaban apoyo, sosteniéndome, haciendo rezos y guiándome. Entré en un estado de conciencia completamente alterado, respirando, gritando, y aprendiendo a dirigir mi energía hacia abajo, para hacer eficaces las contracciones. Jill me habló suavemente, advirtiéndome que podía tomar mucho tiempo y esfuerzo mover la cabeza por completo del hueso púbico. Podía sentir la cabeza de Tashi con mis dedos, sin embargo, los pocos centímetros podían significar cualquier cosa. Él vino con un empuje y, a continuación, desapareció de nuevo, una y otra vez. Nos fuimos moviendo adoptando diversas posiciones, sostenida y apoyada siempre, física y energéticamente por Felipe.

Teniendo mucha fe en que cuando el momento llegara sabría instintivamente cómo y dónde dirigir mi energía, sin embargo, la enorme tarea de llevar a Tashi hacia fuera, dada su posición posterior, y la intensidad de las contracciones, sin pausa entre una y otra para descansar, con frecuencia me dejaron chillando en tonos altos y gritando, con mis piernas sin fuerza. Jill me alentó a profundizar en los tonos altos y enviar la energía hacia abajo para no desperdiciar la energía de la contracción, y mi mamá constantemente me recordó mover mi barbilla en cada pujo. Los brazos de Felipe me sostuvieron en numerosas posiciones y temblaban con el esfuerzo.

Aunque no me diera cuenta, creo que tanto Jill como Felipe estaban algo preocupados por el progreso de Tashi. Carlos se mantuvo siempre presente, pero guardando cierta distancia, controlando los latidos, para asegurarse de que Tashi estuviera bien. El estuvo siempre disponible, apoyando con su experiencia y amor, por lo que estoy muy agradecida por ello.

En un momento los latidos de Tashi fueron muy bajos. Yo, sin embargo, nunca dudé de que iba a estar bien. Jill comenzó a sugerirme posiciones para que la fuerza de gravedad ayudara en la tarea. En este punto, moverse es muy difícil y yo me negué a salir de la piscina de parto!.

Cerca de las 4:30-5:00 a.m. habíamos tomado una posición, con Jill en frente de mi, Felipe detrás, sosteniendo mis piernas con mucha fuerza detrás de las rodillas y empujando mis piernas hacia arriba. Me había tomado bastante tiempo poder estar así, pero ahora sentí que tenía que continuar y pujar con toda mi fuerza. . ¡De repente Jill me animaba a reducir la velocidad! Wow, él está realmente llegando. Mi Mamá exclamó " Julia, estás casi allí” Está sucediendo, sólo volví a mi y a la habitación cuando sentí el ardor, que me habían advertido que a menudo acompaña la coronación de la cabeza.

Él está aquí, está aquí!. Esperé la siguiente contracción, experimentando la sensación de mi cuerpo ampliándose y ardiendo cuando Tashi estaba a punto de nacer, y con la siguiente contracción él ya estaba fuera, y rápidamente en mis brazos llorando, en un saludable llanto en el que tomó su primer aliento. Temblamos todos juntos, abrigamos a Tashi con una toalla, con su cuerpo todavía sumergido en el agua, cuando miramos fijamente a nuestro pequeño muchacho. No hay palabras que puedan expresar este momento. La placenta bajó fácilmente y tambaleando encontré la forma de salir de la piscina envuelta en una toalla, mientras Carlos revisaba a Tashi.

Tashi es una sana, encantadora y maravillosa bendición. Los días tras el nacimiento fueron incluso más sorprendentes e inesperados que el parto mismo. El elevado estado de existencia duró aproximadamente una semana. Vida y muerte estuvieron intensamente presentes para mi, como una inseparable dupla, sin separación, muy juntos.

Afronté un miedo profundo a la muerte, y el apego a todos aquellos que yo amo muchísimo. Sentí un miedo palpable de enamorarme profundamente de este nuevo y frágil ser, con el riesgo de una destrucción total en la idea de perderlo.

Estoy aliviada de estar en un estado más sólido y enraizado ahora, sin embargo, las lecciones aprendidas en ese momento sentí que fueron una parte necesaria de mi viaje a través del parto. Frente a la verdad de la muerte como una parte de la vida, y una vez más algo que tenía que encarar, aceptar, y en última instancia, no temer. No puedo afirmar que he llegado al punto de estar en Paz con la muerte y el apego a quienes amo, pero creo que se demostró la cuerda floja en la que caminamos cuando amamos y que mientras menos miedo tenemos, más libres somos para rendirnos de verdad al más profundo amor y aceptación de todos los ciclos de la vida con los que nos bendice el embarazo, parto y la maternidad y que me han llevado a continuar nutriendo una fuerza y determinación en mi que jamás pensé posible.

Hay muchos obstáculos, retos y ajustes que hacer, sin embargo, estos mismos dan lugar a más fuerza, fe y crecimiento. Unido a esto, está la alegría y la pureza de Tashi y de la siempre cambiante existencia. Verlo cambiar, crecer y aprender es un regalo. El viaje a lo largo de la vida que tendremos juntos, es la siguiente parte del místico tapiz de la existencia. Todos venimos llenos de luz y expuestos. Me pregunto y me pregunto, qué viene después?.

Para todas las mujeres que caminan por este sendero, me inclino hacia abajo. Somos capaces de ir mucho más allá de nuestros sueños y de los estereotipos dictados por la sociedad. Para todos los seres, hombres o mujeres, que somos parte del misterio, todos hemos transitado este camino en un momento u otro, el mundo uterino desde el infinito hacia el infinito. Ruego que nunca olvidemos la maravilla de nuestra preciosa existencia.

Con amor para todos.

Julia

sábado, 16 de enero de 2010

La SERPIENTE ARCO IRIS , Diosa Madre Serpiente

Uno de los mitos de creación más extendidos y conocidos entre los aborígenes australianos es el de la «Madre Serpiente», también llamada «Serpiente Arco Iris». Esta divinidad ancestral es la personificación de la fertilidad, la diosa de la lluvia y tiene poderes para dar vida. Según cuenta el mito, al principio la Tierra era un espacio vacío y llano, en cuyo interior descansaba la «Gran Madre Serpiente» que permaneció en un profundo sueño durante muchísimo tiempo. Repentinamente se despertó y reptó por el interior de la Tierra hasta llegar a la desierta superficie. Comenzó a recorrer la Tierra y, a medida que avanzaba, tal era su poder, que provocó una gran lluvia, formándose lagos, ríos y pozos de agua. Cada sitio que visitó lo nutrió con la leche de sus pechos rebosantes, haciéndolo fértil y una frondosa vegetación creció en la Tierra antes yerma. Grandes árboles con frutos de muchos colores y formas brotaron de la tierra. La Diosa introdujo su nariz en el suelo, levantando cadenas montañosas y abriendo profundos valles, mientras que otras partes las dejó lisas y desiertas. La «Madre Serpiente» regresó entonces a la Tierra y despertó a los animales, a los reptiles y a los pájaros que poblaron por vez primera la Tierra, y finalmente creó a los peces. Por último, según cuenta lel mito, la diosa extrajo de las entrañas de la propia Tierra a la última de las criaturas, el ser humano. De la «Madre Serpiente» los seres humanos aprendieron a vivir en paz y armonía con todos las criaturas de la creación, ya que eran sus primos espirituales. Además, la diosa enseñó al ser humano la vida tribal, a compartir y tomar de la Tierra solamente aquellos bienes que necesitasen, respetando y honrando a la Naturaleza. Según este Mito, gracias a la «Diosa Serpiente», hombres y mujeres aprendieron a convivir como hermanos con la naturaleza y también aprendieron que cada elemento había sido colocado por la diosa en equilibrio. El ser humano entendió que su papel era el de guardián y protector de ese equilibrio y que debía transmitir este conocimiento de generación en generación. Antes de desaparecer, la «Madre Serpiente» advirtió que si el hombre abusaba y mataba por placer o por gula, se le castigaría resguardando el equilibrio de la naturaleza. extraido de: El Foro del la Hechicera